sábado, 17 de octubre de 2009

Piratas, ¡sólo en las películas!


La empresa colombiana YOYO MUSIC lanzó hace unos años una colección de cine clásico llamada "Cine Club, Cine para Coleccionistas". Yo la descubrí hace sólo unos meses. Esta colección, que ya completa su lanzamiento número 20, consiste en la publicación a precios económicos de películas clásicas, fundamentalmente estadounidenses y europeas, pero contiene también unos cuatro números de cine mexicano.

En la medida en que el cine que más me interesa es el cine clásico estadounidense (el del viejo Hollywood), he comenzado a coleccionar las entregas. El precio no puede ser mejor: $54.900 pesos colombianos el pack de 10 películas. Si hacen las cuentas, verán que cada película sale por menos de 2 euros. Además, la calidad del paso a sistema digital es más que decente y los subtítulos al español son más que correctos.

No me llevo ninguna comisión por parte de la empresa (lástima), y sin embargo recomiendo esta colección a todos los que aman el cine. Que una empresa lance este tipo de material es tan atrevido como filantrópico.

Nunca he tenido muy clara mi posición respecto al problema de la piratería y tal vez mi opinión al respecto cambia al son en que aumentan o disminuyen mis ahorros. Por un lado entiendo la piratería como una democratización de la cultura, una opción de acceso al cine y a la literatura para el público de escasos recursos. Por otro lado (y este lado pesa mucho más), sabemos que los más perjudicados por la piratería son siempre los autores, que crean historias en la soledad de alguna habitación, los actores, los directores de fotografía, y mucha gente del oficio. Todos los de esta larga lista (que continúa) me merecen mucho más respeto y admiración que los vendedores de películas piratas que me tropiezo todos los días de camino a casa. Algunos dicen que lo hacen por necesidad, sin embargo, algo me dice que la piratería mueve muchos más millones de manera ilegal que lo que imaginamos. Además, ¿han sido acaso estos vendedores de material pirata los autores de los guiones, los actores que han protagonizado las películas, los decoradores que han creado los escenarios, los productores que se han arriesgado por colaborar con el sueño de algún joven realizador?

Más bien sólo son los encargados del "montaje".

Claro que en el pasado he comprado películas piratas (no soy ningún modelo de comportamiento), pero me he propuesto a partir de ahora no comprar material pirata de ningún tipo. Supongo que no cumpliré con este propósito, pero al menos tengo que intentarlo ¿no? No es una imposición moral, es una cuestión de respeto a los creadores. Y por qué no, de estilo.

Y cuando no pueda comprar una peli o un libro, ¡lo pediré a la biblioteca! O le diré a los amigos que me lo regalen por mi cumpleaños.

Los piratas entonces, ¡sólo en las películas!

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